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Immaculate houses punctuated by colorful flowers welcome the visitor who comes to the Málaga village of La Axarquia. Across the street, curds and wicker baskets of straw, of jars and pottery, delicious honey, breathe its Moorish past centuries. The battle in the Rock of Frigiliana ended centuries of coexistence between cultures on these payments. After the battle, more than six thousand Moors who had gathered in this corner of Malaga because of its tolerance and coexistence, were expelled by the Castilian army. Twelve ceramic panels explain their immaculate houses divided between life and Moorish diaspora.

Moorish air to breathe to get to Frigiliana. The orange color of the shingle of the houses contrasts his snow-white walls. The "barribarto" as the old town is known by locals, is a succession of neat streets packed with colorful flowers in which, early in the morning, on some fronts, perch esparto baskets and pottery typical in stores that are situated along the narrow roads.

But it also reflects the brand tile past history of Frigiliana. Twelve ceramic panels and diaspora have Moorish life in these lands. But the rich past of this place in the region of Axarquia goes back much further. This is indicated by the remains found that let you know that already had population between 3,000 and 1,700 BC There was also a village paleopunic, which remains a cemetery on the Mount of the Shadows. And the Roman imprint, has left its mark to this day, as Frigiliana, was the former Frexinius. Ana, means village or property. The union with the term Frexinius led to the current name.

But perhaps the Moorish past is felt in a major way, as "barribarto"is preserved in structure as in the time when the Moors lived here. Therefore, taking a walk through it, it is difficult to delay the time clock and imagine children running through the narrow streets as men and women were waiting for crops and livestock. The trip to the annals of history is completed with a very particular pages, the twelve ceramic panels depicting the history of coexistence that was cut short in 1569. Despite having been baptized, the Moors of Frigiliana always been attentive to the coast of Africa. It banned the usual cacophony of language around here, as well as other customs and habits. The guerrilla was constant. In Frigiliana focused Moors fleeing the Alpujarra and the region of Vélez.

More than seven thousand people came to Frigiliana without knowing that here would start one of the bloodiest battles of gotten in the region. The Rock of it is covered with a blanket of red blood in which lay over two thousand Moors dead. Three thousand children and women were captured and sold as slaves. The blood and the dead fed up with pain both Christians and Moors. The attachment to this event is so great in Frigiliana, on the day of San Antonio is commemorated this battle.

Perhaps in honor of Moorish life, when they installed ceramic panels we decided to use Arabic ivory white for the background, green and brown and black glazes, for the profiles, like the art of the Moors Bentomiz. Interestingly, only one red is used to represent the Moorish flag.

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Inmaculadas casas salpicadas por flores multicolores dan la bienvenida al viajero que se acerca a este malagueño pueblo de La Axarquía. En sus calles, cuajadas de cestas de esparto y mimbre, de cántaros y cerámica, de deliciosa miel, se respira su secular pasado morisco. La batalla en el Peñón de Frigiliana acabó con siglos de convivencia entre culturas por estos pagos. Tras la batalla, más de seis mil moriscos que se habían concentrado en este rincón malagueño debido a su tolerancia y convivencia, fueron expulsados por el ejército castellano. Doce paneles cerámicos explican, repartidos entre sus inmaculadas casas la vida y diáspora morisca.

Aires morunos se respiran al llegar a Frigiliana. El tono anaranjado de la teja de las casas contrasta sus blanquísimas fachadas. El "barribarto", como es conocido el casco antiguo por los vecinos, es una sucesión de pulcras calles cuajadas de flores multicolores en las que, a primera hora de la mañana, sobre algunas de las fachadas, se posan cestos de esparto y cerámica típica en las tiendas que se sitúan por las estrechas vías.

Pero también, el reflejo del azulejo marca la historia pasada de Frigiliana. Doce paneles cerámicos cuentan la vida y diáspora morisca por estas tierras. Pero el pasado de este rico lugar de la comarca de La Axarquía se remonta a mucho antes. Muestra de ello son los restos hallados que permiten saber que ya había población entre el 3.000 y el 1.700 a.c. También existió un poblado paleopúnico, del que se conserva una necrópolis en el Cerro de la Sombras. Y la impronta romana, ha dejado huella hasta nuestros días, ya que Frigiliana, era la antigua Frexinius. Ana, significa villa o propiedad. La unión con el término Frexinius desembocó en el nombre actual.

Pero quizá, el pasado morisco se palpa de mayor manera, pues el "barribarto" se conserva en estructura igual que en la época en la que los moriscos poblaban estas tierras. Por ello, dando un paseo por él, no es difícil retrasar el reloj del tiempo e imaginar a niños correteando por las estrechas callejuelas mientras hombres y mujeres estaban pendientes de los cultivos y del ganado. El viaje a los anales de la historia se completa con unas páginas muy particulares, los doce paneles cerámicos que describen la historia de una convivencia que se truncó en 1569. A pesar de haber sido bautizados, los moriscos de Frigiliana siempre estuvieron atentos a las costas de Africa. Se prohibió el algarabí la lengua habitual por estos pagos, al igual que otras costumbres y hábitos. La guerrilla fue constante. En Frigiliana se concentraron moriscos huidos de la Alpujarra y de la comarca de los Vélez.

Más de siete mil personas llegaron hasta Frigiliana sin saber que aquí se iniciaría una de las batallas más sangrientas de las habidas en la comarca. El Peñón del mismo se cubrió de un rojo manto de sangre en el que yacían más de dos millares de moriscos muertos. Tres mil niños y mujeres fueron apresados y vendidos como esclavos. La sangre y los muertos sumían en el dolor tanto a cristianos como a moriscos. El arraigo a este suceso es tan grande en Frigiliana, que el día de San Antonio se rememora esta batalla.

Tal vez, en honor a la vida morisca, cuando se instalaron los paneles cerámicos se decidió utilizar el blanco árabe marfil, para el fondo, los verdes y marrones vidriados y el negro, para los perfiles, al igual que la técnica de los moriscos de Bentomiz. Curiosamente, sólo en uno se utiliza el rojo para representar la bandera morisca.

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Additional Photos by Luis Garcia (adramad) Gold Star Critiquer/Gold Note Writer [C: 8157 W: 5 N: 14556] (64668)
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